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Las Vacas Sagradas, son aquellos líderes autocráticos, que dirigen empresas en las cuales no puede moverse un lápiz sin su autorización; su tipo de liderazgo se basa principalmente en:
La Vacas Sagradas no son malas, o al menos no más que otros tipos de liderazgo, ya que por lo general pueden encontrarse en empresas muy organizadas, eficientes e incluso hasta con distinciones en calidad y procesos; lo importante de este tipo de empresas no es lo que logran sino lo que están dejando de lograr; ya que a través del autoritarismo, se pierde la capacidad de trabajar en equipo de forma consensual, la suma de esfuerzos y creatividades, entre otros; conceptos que son “multiplicadores” de eficiencia y resultados. Estas características por lo general no juegan papeles ambiguos o tonos medios, ya que o son impulsoras del desarrollo o su propio freno.
Imagínese una disciplina militar en un despacho de diseño gráfico, simplemente el resultado sería desastroso de quienes se espera una propuesta creativa e innovadora. De esta forma, aunque la empresa no requiera un grado creativo superlativo, siempre hasta en el trabajo más común y repetitivo requerirá de creatividad para mejorarse a sí mismo.
Otro ejemplo es el del trabajo en equipo, el cual no puede imponerse o decretarse, ya que se pierden ingredientes indispensables como el compromiso, la empatía, la creatividad, el goce de la actividad, la autorrealización, etc. ¿Recuerda las migraciones de pájaros en formación de “>”, donde uno va adelante para romper el viento y cuando se cansa pasa a atrás a descansar, tomando el liderazgo momentáneo otro pájaro? En las empresas debería ocurrir lo mismo, sin embargo, el temor es que “otro tome el liderazgo y no se quiera quitar”, que alguien sepa liderar “más que yo”, que se evidencie mi “falta de capacidad”, etc. ¿Se imagina estos problemas en los pájaros? Simplemente no llegarían a su destino si uno se aferra a la punta aun cuando otros pueden ayudarlo; ahora se explicará porque muchas empresas fracasan.
Para determinar si uno es o no una Vaca sagrada habría que preguntarse lo siguiente:
Motivo: es importante saber si fue primero el huevo o la gallina, es decir, si primero metimos a los colaboradores incompetentes o los hicimos incompetentes. Ambos casos tiene solución.
Motivo: Esto podría hacer que actúe de forma autoritaria e incluso tal vez hasta violenta, ya que piensa “a donde hemos llegado! cómo es posible que se atrevan a desafiar mi autoridad (respaldada de experiencia, conocimientos, etc)”.
Motivo: lo importante es que uno como líder tenga la razón, no los resultados, por lo que habrá que cuestionar hasta la última referencia de validez de un posible cambio y aun después de dicha confirmación, quedar un poco insatisfecho con el resultado. Es posible que esta sensación de desconfianza vaya acompañada de “fulanito quiere verme la cara”.
Motivo: por temor a descubrir un rival digno o peor aún que alguien más descubra que Ud. Está equivocado.
Motivo: Dicen que “de lo que el hombre huye, de eso muere”, hay que ver si uno mismo no está fomentando esa ideología; puede deberse a malas experiencias o una cultura empresarial poco práctica, sin embargo, hoy por hoy un líder lejos de su gente o con estrados como si fueran organigramas donde “los empleados ahí y los empresarios acá” solo generan desconfianza y descontento, poco compromiso y toda una serie de malas actitudes derivadas desde una sola dirección: el líder. Siempre habrá gente que quiera robar pero siempre y en su mayoría habrá gente que quiera desarrollarse y hacerlo por el buen camino. Es importante que los peligros no modifiquen nuestra conducta para empeorar.
El problema de ser vaca Sagrada no es serlo, sino identificarse como tal y querer quedarse ahí. Se puede evitar y corregir siendo:
Como se mencionó al principio, este tipo de liderazgo implica disciplina, orden y calidad, lo que se traduce en las bases del crecimiento, ya que contando con lo anterior, ahora solo habrá que hacer equipo, abrirse al mundo y comenzar el desarrollo. Es importante tener en cuenta para las organizaciones con Vaca Sagrada, que el enemigo no está en casa, sino afuera, se llama crisis económica, problemas sociales, competencia, clientes y mercados cambiantes y es hacia esos problemas a donde deben enfocarse los esfuerzos.
Si por el contrario, la empresa es dirigida por una Vaca Sagrada y no tiene las cualidades de disciplina, calidad, etc es una empresa sin atractivo más que para el empresario y su decadencia es inminente.
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